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El Poder De Los Elementos: La Búsqueda Del Triple Poder
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Mensaje El Poder De Los Elementos: La Búsqueda Del Triple Poder 
 
Hola!
bueno vuelvo con un nuevo fic. Creo que la idea es buena y que sólo me falta aclarar un poco las ideas, pero pienso trabajar intensamente en este fic ya que es más responsabilidad que mi otro fic (El Mundo Tras El Cristal) porque no narra una aventura pokémon y menos un viaje. Seguiré con El Mundo Tras El Cristal, también, por lo menos hasta que cierre la primera temporada. Lo que pasa es que quiere conocerme un poco más fuera del apartado pokémon.

Bueno aquí les dejo la intro, espero que os guste y no dudéis en opinar y sobre todo en dar consejo.




EVALUACIÓN:
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      Prólogo: Hay que tener fe.




Una tenue luz procedente de una lámpara de pie iluminaba un rincón de la estancia. Por la ventana se colaban pequeñas rajas de luz, procedentes de las farolas de la calle que producían extrañas sombras al chocar con los diferentes muebles de la habitación. Una cama de matrimonio ocupaba gran parte del dormitorio, se alzaba casi medio metro del suelo gracias a unas patas de alambre muy gruesas y redondas. Aprovechando la distancia del suelo a la cama, un hombre estaba cobijado bajo el colchón. Tenía ojos marrones miel y un pelo castaño, con algunas mechas rubias y algunas canas en los extremos, que se colocaba de lado y dejaba al aire su frente. Sostenía en sus manos un bolígrafo y un diario con las tapas desgastadas y descoloridas; parecía estar esperando algo o a alguien y aunque los intentaba disimular, sus nervios se manifestaban en sus manos, dando continuas vueltas a los objetos que las ocupaban.

Los minutos pasaban y no había señal alguna de nadie. El personaje oculto miró su reloj. Ya era la hora y no aparecía nadie, si la cosa seguía así tendría que empezar a hacer el asunto él solo. Tras esperar con ansia dos minutos se dispuso a salir, decidido a aprovechar el tiempo pero reprimió su impulso cuando escuchó un ruido. Unos pasos se escucharon a lo lejos. Los pasos cesaron a la vez que la puerta de la habitación se abría chirriando en el silencio. Volvió el sonido de los pasos y el crujir del suelo empolvado tras su peso. El refugiado sudaba de nervios y buscaba con la mirada alguna vía de escape por si la ocasión lo propiciase. Se intensificaba el sonido de los pasos y algunas motas de polvo ya empezaban a elevarse del suelo y a flotar por la vibración del peso que producían los zapatos en el suelo. Los pies del individuo, vestidos con unas botas negras de viaje, se pararon frente a la cama y delante de la mirada del refugiado que rezaba en bajo por su vida...

Un manotazo levantó y apartó la colcha de la cama y el refugiado quedó al descubierto. Frente a él se alzaba un encapuchado que vestía una capa negra y roja que le llegaba hasta las botas. Exhaló aire fuertemente y alzó su mano a la vez que producía un sonido de satisfacción. La palma de su mano envuelta en un guante empezó a emitir una luz que se transformó en una especie de esfera que desprendía una luz blanca intensa, el refugiado sabía que eso no era nada bueno y empezó a temblar y a suplicar entre sollozos…

-No me hagas daño...no me hagas daño por favor...

El encapuchado agitó su mano con la finalidad de lanzar la esfera blanca de energía contra el refugiado que cerró los ojos por el miedo. Un fuerte ruido inundó la habitación y rebotó por todos los rincones. Ante el refugiado se alzaba una dama que emitía un resplandor divino, una especie de aurora dorada. Su pelo rubio y rizado armonizaba con la blancura de su cara y el tono pastel de sus ojos. Sus labios rosados y finos, pero carnosos y con un reborde fino daban a su rostro un toque agudo. Vestía una túnica griega blanca, que dejaba al descubierto sus hombros y que presentaba sugerentemente su pecho. Era, o por lo menos lo parecía, una mujer joven, de unos veinte años, pero si algo sabía el refugiado de estas criaturas es que eran capaces de engañar a los sentidos. A los pies de la dama se encontraba el encapuchado desplomado e incosciente, el refugiado entendió lo ocurrido y abrió la conversación:

-Gracias por el rescate, pero llegas tarde -dijo en un tono severo, pero amigable.

-Mi amo estaba esperando el momento indicado para mandarme contigo -contestó con una voz cálida y angelical…

El refugiado se incorporó. Se desplazó y murmuró unas palabras a la vez que hacía florituras con la mano, donde un anillo se iluminó con una luz roja. En la posición donde había estado él hace unos segundos apareció de la nada un escritorio de madera de roble, con varios cajones y una superficie ancha. Brillaba con un fulgor extraño, característico de los elementos invocados mediante magia. Posó el diario sobre la superficie y se retiró unos pasos hacia atrás. Apuntó con el bolígrafo hacia arriba y comenzó a sacudirlo. El boli comenzó a alargarse hasta transformarse en una espada de color azul eléctrico, de la cual no se apreciaba ningún detalle con claridad por culpa de la poca luz.

-Un hechizo de camuflaje -aclaró el mago ante la mirada sorprendida de la dama.

Retiró el diario y dejó la espada en el escritorio. Paseó alrededor de la mesa nervioso y pronunciando palabras para sí mismo.

-Bien, seguimos con el plan establecido -dijo finalmente.

-De acuerdo, pero debo de saber quien será el elegido, son órdenes de mi amo -contestó.


El mago examinó a la dama con una mirada seria, como si estuviese intentando apreciar algo malo en ella...


-Pues dile a tu amo que el hechizo no elije al portador, que es la espada quien lo hace -contestó de mala gana

-¿Y no se puede saber quién es? -replicó la dama

-Todavía no, pueden pasar años hasta que la espada elija.

-Pero necesitamos al salvador urgentemente, las fuerzas enemigas se están haciendo poderosas y no podemos perder a más gente -contestó la dama perdiendo su tono angelical.

-Paciencia, querida, esta espada ya nos salvó una vez y podemos confiar en ella, no nos fallará -relató el mago.

-Espero que lleves razón porque el pánico está aflorando entre los habitantes y muchos están perdiendo la fe...

-A veces es mejor perder la fe, para luego recuperarla, ¿no crees? -preguntó el mago

-A veces es mejor perder la fe y salvar la vida, eso es lo que creo.


Una mirada entre los dos fue suficiente para recordar los hechos pasados y saber que tarde o temprano volverían a enfrentarse a la pesadilla...


-Pues en ese caso démonos prisa con esto e intentemos salvar el mayor número de vidas -dijo mientras abría el diario y comenzaba a buscar una página en él -debemos de ordenar a la espada que reaccione y que busque al elegido cuanto antes.

-Adelante pues, además con ella aquí corremos un grave peligro...me extraña que no nos hayan detectado ya -comentó la dama

-Sí, tienes razón, hubiese creado un campo de fuerza pero si lo hubiese hecho no habrías podido entrar y ahora ya no lo puedo crear porque la espada debe de salir, así que como ya hablé con tu amo, durante unos minutos arriesgaremos nuestras vidas, por el bien de nuestro mundo - y mientras decía esto se paró en una página del diario que estaba llena de palabras y símbolos.

-Soy consciente de que esta tarea es peligrosa, no me estaba quejando, simplemente...- pero el mago la interrumpió.

-Ya lo tengo, rápido memorízalo -y le pasó el diario.

 
La dama leyó el contenido detenidamente y lo memorizó. Al acabar se lo devolvió al mago que lo guardó en un bolsillo de su vestidura.

-¿Preparada? -preguntó

-Por supuesto.


Se aproximaron al escritorio y colocaron las manos sobre la espada, sin llegar a tocarla. Las palmas de sus manos empezaron a brillar y ambos empezaron a recitar el hechizo al unísono y con un tono de voz misterioso.



Tras las palabras la espada comenzó a brillar y se esfumó, dejando a su paso una delgada capa de humo.


-Muy bien ya está -dijo el mago


Un ruido sordo procedente de la calle volcó la atención de los dos seres hacia la ventana.

-¡Son ellos! - gritó la chica desesperada.

-Rápido coge mi mano, nos tele-transportaremos.

La dama agarró al mago por las manos y éste se concentró en salir de la habitación pero no conseguía hacerlo.

-Creo que han anulado mi magia, huye tú que no necesitas magia para hacerlo y yo los distraeré -dijo noblemente el mago

-Pero no te puedo dejar aquí, estás indefenso sin magia, te matarán -contestó la dama.

-Has dicho que eres consciente de lo que podía pasar, así que vete ya -dijo


La ventana se abrió de par en par y varias sombras se colaron por la ventana. Desde la calle volvió a colarse un golpe de ruido y a continuación unas llamas trepaban por la casa hasta la ventana.


-¡HUYE! ¡VETE YAA! -gritó el mago con fuerza

Las llamas comían ya media habitación y las sombras se acercaban hacia ellos, el calor y el miedo apoderaban la habitación y respirar se convertía en una tarea difícil. Los pensamientos desbordaban la cabeza de la dama vestida de griega y el mago enloquecía de furia mientras gritaba.

-¡HUYE, ESTÚPIDA! ¡SALVA TU VIDA Y CUENTA LO OCURRIDO! -entre el calor y los gritos se estaba poniendo muy rojo.


La dama seguía paralizada, sin mediar palabra y sin saber que hacer.

Las sombras se abalanzaron sobre ellos a la vez que el mago impulsaba con fuerza a la joven. Intentó combatir a las sombras pero eran demasiadas, incluso con magia hubiese sido imposible, así que agarró el brazo de la chica y la lanzó por los aires gritando:

-¡BUSCA A NEERA!

 La joven fue impulsada en dirección contra el techo, pero desapareció misteriosamente mientras cruzaba el aire. Acto seguido las sombras se descubrieron, en realidad eran más encapuchados, gruñeron furiosos y saltaron sobre el mago que gritó angustiadamente mientras desaparecía bajo los encapuchados...


Todo se quedó oscuro y el ruido se esfumó...se acercaba la guerra.
                                




Bueno hasta aquí el prólogo....¿algunas dudas?,, se resolverán con el paso del tiempo.








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Mensaje Re: El Poder De Los Elementos: La Búsqueda Del Triple Poder 
 
* w * Comic Sans
Pos no tengo muchos comentarios =|...

 Tú fic [o al menos el prologó] esta muy bien desarrollado ^^, por lo que vi en
algunos párrafos no te saltabas un espacio si no que dos.

 Mmm ahora unas cosas:

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Fuera de eso la redacción y la trama me han dejado enganchada con el fic ^^
solo falta mejorar pequeños detalles
Ya quero ver que pasará * w *

~Good bye~









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Mensaje Re: El Poder De Los Elementos: La Búsqueda Del Triple Poder 
 
O.o me encanta tu nuevo fic ^^ realmente currado espero ke tu nuevo fic siga siendo asi de chulo, puesto ke pinta mu bien aer como lo continuas!








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Mensaje Re: El Poder De Los Elementos: La Búsqueda Del Triple Poder 
 
Ya vuelvo con la continuación. Gracias por vuestros consejos, los he tenido en cuenta. Bueno sé que ahora hay cosas que no entendereis, pero tranquilos que con el tiempo las desvelaré. Os dejo con este capítulo (es el más laro que he escrito en un año =D)

Capítulo 1 : El bosque


-¡¡¡NERA!!!

Gritó como si su vida dependiese de ello. Hacía mucho calor y estaba empapado en sudor. Las sábanas se habían caído de la cama y quizás por las numerosas vueltas que había dado durante la noche se encontraba en esa extraña posición. Lo cierto era que no se explicaba el sueño que había tenido, dos personas muy extrañas a las que no conocía se habían encontrado en una habitación y momentos después un ataque por sorpresa les había obligado a separarse...pero lo más extraño era que se había despertado gritando el nombre de alguien a quien no conocía. Sus ojos azules chillones miraban a todas direcciones, asegurándose de que no había nadie más allí. Todavía respiraba fuertemente y sentía que no le llegaba el aire. Se llevó las manos a la cabeza y se mantuvo en esa posición durante unos minutos, para conseguir relajarse. Tras calmarse y conseguir centrarse se incorporó y sacó de debajo de la cama las zapatillas. Era extraño pero había esperado encontrarse a alguien oculto debajo de la cama. -"Ese sueño me está volviendo loco"- pensó para sus adentros. Eso le hizo pensar en el cuadro que tenía en su habitación y que describía el significado de su nombre:


JADE:

Nombre antiguo de carácter bélico.
Los portadores de este nombre eran conocidos guerreros,
perseverantes y de ideas fijas.
Dan mucha importancia a las pequeñas cosas y son fieles a su palabra.
Destinados a hacer historia, guiarán y llenarán su vida con magia.
Dependen en gran medida de sus amigos y de la opinión de otros.
La luna produce efectos en ellos, cada cual más raro.


        


 Se colocó las zapatillas y se levantó bruscamente. Sintió como si alguien le hubiese golpeado la cabeza y se le nubló la vista, se estaba mareando, seguramente a causa del desgaste físico y de su brusco levantamiento. Se llevó las manos a su pelo castaño clarito, que estaba como siempre peinado con un poco de flequillo y se frotó los ojos para recuperar el campo de visión. Mientras lo hacía escuchó una especie de siseo, como un murmullo del aire. Lentamente dejó de frotarse sorprendido y con cautela giró 180 grados sobre sí mismo, en dirección hacia su cama. Dio un pequeño salto de sorpresa al encontrarse la escena y reprimió un sonido de alteración y asombro. Una espada de color azul eléctrico flotaba a la altura de su pecho, con un mango de un tono plata y con varias gemas azules incrustadas. La hoja de la espada era fina y de un fulgor metálico hipnotizante. Brillaba en toda su longitud, aproximadamente la altura de Jade. Sí, era muy extensa y muy ancha, sin duda era una buena espada.

Jade seguía sorprendido, ya no por la extraña aparición de la espada, sino porque ésta estaba suspendida en el aire como si no pesase, como si se tratase de una mota de polvo que flota con el movimiento del aire. Su extraño brillo había cautivado al chico de pelo castaño y de ojos azules, deseaba sostenerla en sus manos y sentirse bien, fuerte...especial. Poco a poco su mano se fue acercando hasta el mango, con miedo e inseguridad. Cuando quiso darse cuenta su mano acariciaba el mango, tenía una textura aterciopelada, suave. Su mano siguió rozando el mango, palpando el arma como esperando encontrar algo malo en ella, sintió las gemas frías y delicadas, ovaladas y deslizantes. Nada tan bello podía ser malo. Estaba convencido. Abrió la mano y ocupando la parte más alta del mango la cerró, cerró su extremidad sobre la sujeción del arma. En ese momento la espada dejó de flotar y Jade usó su otra mano para sujetarla. Sintió como la espada se acomodaba a él.  Era una sensación tan gratificante, se sentía dueño del tiempo, del mundo...era indescriptible. La espada le transmitía una fuerza cautivadora que recorría todas las esquinas de su cuerpo y que se alojaba en su corazón, haciéndole sentir más vivo, más feliz...era glorioso. No podía evitar sonreír. Le daba igual cualquier incidente que fuera a tener lugar, era como volver a encontrarse con un amigo tras mucho tiempo, como despertar de un sueño, como ser desencarcelado...

Y en ese preciso instante, la poca luz que había en la habitación se esfumó. Todo empezó a dar vueltas y la apreciación del espacio se perdió junto con la luz. Jade estaba asustado y nervioso. Toda la felicidad se camufló con el miedo. No podía respirar ni moverse y veía sombras desplazarse a toda velocidad, sentía la fuerza contraria que le oprimía la cara y le fallaban las piernas. Notaba que nada podía hacer para salir de esa situación y se estaba cansando,  pero entonces la espada brilló con una luz blanca intensa pura y se clavó fuertemente en el suelo. Rápidamente abrió una grieta que se convirtió en un círculo de luz. Jade se precipitó hacia él y empezó a caer kilómetros y kilómetros a través de un túnel de luz. Cuando la fuerza de la caída fue superior a sus fuerzas acabó por perder el conocimiento…


Abrió los ojos lentamente. Le pesaban los párpados como si fuesen ladrillos y sentía el cuerpo cansado e indispuesto. Miró a su alrededor, se encontraba en un pequeño bosque no muy frondoso y que tenía una buena luz. Había caído justo frente a unos arbustos de un color verde oscuro que le tapaban. Detrás de los arbustos y de algunos árboles enormes localizó una extensión de campo verde, y en el centro un gran lago circular de aguas cristalinas.

Estaba muy extrañado. ¿Qué lugar era ese? Nunca antes había estado en ese bosque, aunque lo cierto es que había algo conocido en él, pero no llegaba a apreciar el qué. ¿Cómo había llegado hasta allí? Si estaba en su casa y había echo una grieta en el suelo, tendría que hacer caído en dirección al piso de abajo.

-Esa espada tiene algo que ver con esto que está ocurriendo –dijo involuntariamente en alto.

Entonces se percató de la ausencia de la espada. No estaba con él. Estaba convencido de que había caído con ella en la mano y sin embargo no estaba.

Pero no pudo seguir pensando en la espada mucho tiempo. A lo lejos se escuchaban ruidos y gritos. Alguien estaba alterado y se estaba acercando. Corrió hasta esconderse detrás de un árbol especialmente grueso y robusto. Los extraños no tardaron en aparecer. Todos iban vestidos con ropas negras que les tapaban el rostro y botas, aunque parecía que al andar se elevaban un poco y se deslizaban por el aire. Había un claro jefe. Iba escoltado en el centro de la formación y no vestía capucha sino una máscara metálica con algunos rasguños y no llevaba botas, llevaba los pies al aire, aunque desprendían un brillo raro.

Pasaron de largo hacia el lago entre susurros de aire y algún grito. No usaban lenguaje humano y eso asustaba más aún a Jade que contenía la respiración para no delatarse. Esperó un poco a que se alejasen y salió de su escondite en dirección, otra vez, hacia los arbustos.

Llegó hasta su punto de comienzo y observó a esos extraños seres. Se estaban agrupando alrededor del lago y algunos flotaban unos centímetros por encima del agua y se asentaban justo en el centro, donde el agua era un poco más oscura.

Ya había visto suficiente tenía que huir de ahí. Se dio la vuelta y caminó hacia el interior del bosque. Prefería moverse a quedarse quieto y que le descubriesen. Tendría que haber alguien que le diese explicaciones, que le iluminase. No había dado ni cinco pasos cuando escuchó un ruido, como una especia de evaporación y un chispear. Se dio la vuelta a toda velocidad y una bola de fuego se clavó en sus pupilas. Se acercaba velozmente contra él, no iba a ser capaz de esquivarla…se acercaba…

Justo en el momento preciso un hombre se interpuso entre él y la bola de fuego y blandiendo una espada combatió el ataque partiéndola en dos mitades, que se desviaron y no alcanzaron su objetivo. Segundos después una flecha atravesó el aire y se encajó en el pecho de uno de los seres que habían ido al lago. Era el atacante. Al alcanzar la flecha su destino, el ser encapuchado se convirtió en un humo negro que no tardó en camuflarse con el aire y por arte de magia la flecha volvió hasta su poseedora, que se había desplazado saltando desde un árbol hacia el lugar donde estaba Jade. Los dos extraños se miraron fijamente y a continuación miraron a Jade. El hombre sonrió.

-Salir de tu escondite ha sido una locura…hubiese sido una lástima que matasen al protagonista de la leyenda, ¿no crees? – preguntó

Era alto y de pelo castaño muy oscuro, corto y revuelto. Tendría unos 30 años y vestía barba de unos 3 días. Sus ojos eran de un color amarillo miel y su vestidura se componía de ropas de viaje. Llevaba una cazadora marrón de mangas cortas (parecía que se habían cortado y estaban desechas por los lados), debajo de la cazadora llevaba una camiseta ajustada de color marrón también. Lucía un cinturón de chapa dorada que le sostenía en su sitio un pantalón de color marrón muy oscuro (casi negro) y unas botas altas.

-Eh... –Jade estaba demasiado sorprendido como para poder articular ninguna palabra.

-Vamos Ticrex, no le presiones, ¿no ves que está confuso? –dijo la joven.


Su pelo era de un rubio platino, se lo había peinado en una coleta que le caía por la espalda. Su cara era muy pálida y sus ojos profundamente verdes. Su tono de piel se semejaba a la crema y su vestimenta con un estilo griego se acomodaba a su perfil. Jade encontraba algo familiar en ella. Llevaba a la espalda un arco plateado de curvas divinas, de acabados perfectos y de una cuerda hermosa y tirante. La flecha la llevaba en la mano, aunque el arco tenía una pequeña endidura para transportarla.

Jade estaba muy confuso y asustado, para él todo esto era nuevo y ellos dos hablaban como si esperaran su visita.

-Muy bien chico, ¿tienes la espada, no? –preguntó Ticrex impaciente.


“¿La espada? ¿Cómo podían saber lo de la espada?”  -pensó Jade hacia sus adentros.


-¡Vamos, chico! ¿Qué te pasa, estás mudo? – siguió preguntando Ticrex.

-Perdónale, es un insensible. Estás muy asustado, lo noto, pero has de saber que nosotros sólo estamos aquí con una misión: ayudarte. Confía en nosotros. –dijo la joven.


Su voz era como una melodía pausada y armoniosa y ella comprendía sus sentimientos, aunque algo le hacía sospechar de que más que conocerlos era capaz de sentirlos. Sin duda ella era de confianza, además su aspecto le calmaba…y le era muy familiar.

-Soy Jade. Por favor ayudadme, no sé donde estoy, ni cómo he llegado, ni cómo salir…ayudadme por favor, por favor…-sus palabras eran tan tristes como las lágrimas que se le desprendían. Estaba totalmente desesperado y se desbordaba.

-Eh, tranquilo –dijo la joven mientras lo estrechaba en sus brazos -. No te preocupes, te vamos a proteger y a llevar a un lugar seguro, pero necesitamos que tengas contigo la espada, sino no puedes volver –continuó.

-Pero es que no sé donde está. Yo la traía conmigo y cuando desperté no estaba –dijo Jade

-Tal y como nos dijeron –matizó Ticrex.

-Sí, creo que ha llegado tu primera misión –dijo mirando a Jade - …y puede que última.


Y los ojos de la joven volvieron a mirar al lago. Estaba tensa, ya sabía lo que pasaba.

-Mira Jade, ahora te va a parecer todo muy extraño pero en cuanto recuperes la espada y estemos a salvo te prometo que te contaremos todo, pero ahora debes de hacernos caso y seguir nuestras órdenes –dijo con voz entre cortada la joven.

-¿Qué es lo que pasa? –preguntó Jade extrañado.

-Verás esa espada es muy especial y te está poniendo a prueba…

-¿A prueba? ¿A mí? –preguntó a la joven -¿Por qué a mí?

-No hay tiempo para explicarlo ahora, debes de luchar por esa espada, ¿entendido? –preguntó la joven

-¿Qué es lo que debo hacer? –siguió Jade

-Por ahora síguenos –dijo Ticrex.

Así que caminaron los tres en dirección al lago, liderados por el espadachín. En cuanto se acercaron los encapuchados se giraron en dirección a ellos y se pusieron alerta.

-¿Ves el centro del lago, la parte donde el agua se oscurece? –preguntó Ticrex

-Sí, la veo ¿por qué? –contestó Jade tembloroso.

-La espada está en el fondo…debes de ir a por ella. –aseguró el guerrero

-¿¿¿QUÉ???-exclamó Jade

-Escucha, ya se que parece una locura, pero Ticrex y yo te vamos a ayudar. Nos encargaremos de los Sepultados mientras tú te sumerges –dijo la joven

-¿De quién os vais a encargar?

-De los Sepultados, los encapuchados de negro. Ya habrá tiempo para explicaciones, el tiempo corre. –aseguró Ticrex

-Jade, es importante que confíes en ti, vete muy seguro y confiado. Estamos contigo y no vamos a dejar que nada malo te pase.

-¿Pero cómo voy a llegar hasta el centro?

-Nosotros te abriremos camino. Iremos delante tuyo cubriéndote. Hay una pasarela invisible que acaba en el centro del lago. Al pisarla se vuelve visible para el que la pisa, por eso ellos están suspendidos en el aire, porque todavía no ves la pasarela. Cuando llegues al centro caerás y podrás recuperar la espada ¿entendido? –preguntó la joven.

-Sí, creo. ¿Es la única opción que tengo verdad? –dijo Jade vacilando

-Si quieres salir alguna vez de aquí, me temo que sí –contestó la chica.

-Muy bien. Pues vamos. Adelante.

-Recuerda vete muy confiado. Y no te preocupes por los Sepultados, con mi arco alcanzo desde muy lejos, tendremos los ojos fijos en ti –insistió la chica.

-Una última pregunta –dijo Jade

Ticrex se impacientaba y hacía florituras con la espada mientras carraspeaba.

-Dime, rápido –contestó ella.

-¿Cómo te llamas? –preguntó finalmente Jade

-¡Oh! Es verdad, lo siento no me había presentado. Soy Luna –contestó ella.

-¿Ya estás listo chaval? –preguntó irónicamente Ticrex.

-Sí. Vamos.


Luna y Ticrex blandieron sus armas y Jade se colocó detrás, cubierto por sus defensores. Empezaba la primera misión.





 







Espero que os haya gustado y no duden en comentar. Un saludo!!








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Mensaje Re: El Poder De Los Elementos: La Búsqueda Del Triple Poder 
 
Joder tio, me dejas a cuadros, una historia realmente impresionante, hasta ahora lo has hecho todo muy bien, me encanta tu forma de exponer las cosas y la manera de describir las situaciones y lugares... espero poder ver una continuación pronto jeje

Salu2 colega, y espero ke tengas suerte con esta historia








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Mensaje Re: El Poder De Los Elementos: La Búsqueda Del Triple Poder 
 
hola!
muy bueno el fic! ^^
me gustó mucho!
como lo desarrollas, la ortografía, todo!!
es el fic perfecto!!!
Me gustó mucho
Muy buena la idea de la trama,
y no te preocupes,
que así deberían ser todos los fics ^^,
con dudas,
para que los lectores se enganchen más y más ^^
Y lo estás logrando!!!
Bueno, espero el próximo capítulo,
y sigue así!!!









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Mensaje Re: El Poder De Los Elementos: La Búsqueda Del Triple Poder 
 
exelente fic lei la introduccion y el 1º capitulo seguidos aunque es mucho
y eso que no soy de leer tanto jajaja
bueno me encanto tu fic
la trama es muy buena al igual que el suspenso
la ortografia tambien esta muy buena no como la mia    
jeje ... felicitaciones por el muy buen fic
sigue hacii!








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Mensaje Re: El Poder De Los Elementos: La Búsqueda Del Triple Poder 
 
Ya estoy aquí de nuevo. La verdad es que hacía mucho que no escribía, pero bueno creo que de este capítulo no podéis quejaros que es bien largo y está lleno de acción; yo particularmente tengo una predilección por este capítulo, me gusta; he escrito lo que me ha dado la gana sin pensarlo y me ha quedado un buen resultado (creo). Espero que os guste y que disfrutéis leyendo tanto como yo escribiéndolo y que sintáis “la magia” que despierta con Aqua.

Un saludo y no dudéis en comentar, que a mi me gusta leer vuestras opiniones.



Capítulo 2: Despertar.


A la señal empezó a correr. Avanzó a zancadas por el terreno algo húmedo, a causa de la humedad que desprendía el lago. Cuando se acercó al puente sintió un cambio brusco en la superficie. Era como pisar hielo, pero sin que resbalase. Era una sensación muy extraña, como pisar en el agua y no hundirse. Pronto esa sensación de despreocupación se esfumó, los Sepultados se habían percatado de su presencia y avanzaban hacia él. No se paró, confiaba en Ticrex y Luna; estaba seguro de que no le fallarían. Los acababa de conocer pero ya sentía que estaba unido a ellos. De pronto un sepultado se adelantó al grupo y probó suerte atacando a Jade. Pero falló, una flecha de plata surcó el cielo y rozó la oreja de Jade para finalmente clavarse en el corazón del Sepultado. Ticrex y Luna estaba con él. No se había equivocado,sus protectores no le fallaban. Siguió corriendo. Intentaba no pensar en lo que estaba haciendo. Era como un suicidio. Miró hacia los lados, el verde del bosque se difuminaba por la velocidad. De pronto sintió a alguien respirar en su nuca. Se giró y vio a un Sepultado pegado a él. Intentó moverse pero no puedo y entonces el Sepultado le agarró por el brazo. Todo su cuerpo se paralizó, no podía moverse, lo intentaba y tan sólo conseguía mover la vista. La criatura sacó un puñal de color azabache y metal gris oxidado y rozó las muñecas de Jade con él. Como si quisiera cortarle las venas. Se dispuso a hacerlo por segunda vez pero se escuchó un ruido muy desagradable y cuando se quiso dar cuenta podía moverse. Ante él se erguía el cuerpo del Sepultado sin cabeza y a Ticrex con su espada volviendo a la lucha después de salvarle la vida.

-¿A qué esperas? –dijo el joven.-¡Corre!

Se había quedado contemplando la escena, pero el grito del guerrero le devolvió a la realidad. No quedaba mucho, tan sólo unos metros y tendría que zambullirse en el agua. Retomó su carrera y para su asombro ningún Sepultado más se le acercó, todos se iban apartando y dejándole pasar. Llegó hasta el punto central. Podía ver una luz en el fondo del lago. Supuso que allí estaba la espada y no lo pensó más, quería acabar rápido. Deslizó los pies hasta el extremo y se impulsó fuertemente hacia el fondo.

Primero fueron las manos y a continuación la cabeza y el resto del cuerpo. El agua estaba congelada. Sintió como si miles de cuchillos le oprimieran el pecho. Se le aceleró la circulación y sintió que perdía aire. Buceaba y buceaba pero había calculado mal la profundidad. Conseguía ver a duras penas, pero aunque se esforzaba no conseguía visualizar la espada. No se rindió siguió descendiendo, aunque sentía que el aire se le acababa. La razón le decía que subiera a respirar, pero su corazón esperaba algo, un milagro…

Seguía mirando a todos lados. No le quedaba aire y cada vez le costaba más avanzar. El pecho le iba a estallar, se mareaba, cerró los ojos, escuchó cada latido mucho más fuerte, perdió el control de sus brazos y piernas y soltó todo el aire por la boca…sintió que iba a vomitar y se hundió hasta tocar el fondo…


Ticrex y Luna no podían retener a los Sepultados. Estaban furiosos y atacaban en grupo. Luna alcanzaba con su arco a los que estaban más alejados y Ticrex la cubría y mantenía a raya a los que estaban más cerca. No había tiempo para despistes, cualquier error podía ser el segundo que les arrebatase la vida. Los Sepultados hicieron un semicírculo y avanzaron en grupo. Luna no podía alcanzar a todos y si Ticrex se aproximaba demasiado a ellos le atacarían por todos lados.

-Sólo hay una opción –dijo Ticrex mirando serio a Luna.

-¿No podemos esperar? Hay que darle tiempo –contestó  Luna mientras apuntaba con el arco

-No, estaremos atentos, pero no podemos arriesgar nuestras vidas

-¿Y qué está haciendo él? –replicó la joven.-Está arriesgando la suya.

-Está bien, pero vas a tener que protegerme-dijo Ticrex.

-Cuenta con ello-contestó Luna con una sonrisa en forma de agradecimiento.


Jade abrió lentamente los ojos. Una luz dorada iluminaba toda la zona en la que se encontraba. Una superficie blanca marfil entera y sin techo. Le dolía esa luz intensa, era como un pellizco en las retinas. Prefirió no saber donde estaba y si estaba vivo o muerto, pero se puso de pie y una presencia le hizo enmudecer.


-¡AHORA! –gritó Ticrex

Luna lanzó tres flechas a la vez que no se clavaron en ningún Sepultado, sino que les hizo separarse en tres grupos y Ticex levantó su espada empuñándola con las dos manos y un destello amarillo cubrió la hoja de su espada. Los ojos de Ticrex brillaron con una luz amarilla intensa, cubriendo toda su capacidad ocular. Parecía que estaba poseído. Entonces elevó su espada hasta la cabeza y la descargó con una fuerza brutal contra la pasarela. Un estruendo recorrió el lago y rebotó entre los árboles del parque.


-Eres el elegido, sin duda

Jade miraba a un hombre vestido con una túnica blanca hasta los pies. Era un anciano de facciones gentiles y con barba larga, toda blanca. Sus ojos de un profundo color negro le miraban con compasión y respeto.

-¿Perdón? –contestó Jade asustado.-¿Quién es usted?

-Hay tantas preguntas hechas a destiempo y tantas respuestas ocultas que podrían ocupar miles de años. No es momento para preguntas, aunque sí habrá tiempo para respuestas más adelante. Ahora sígueme…

-Pero…

-…y no digas nada –añadió el anciano dándose la vuelta y caminando con paso ágil.


La pasarela se resquebrajó lentamente tras un crujido. Una grieta se había abierto separando a los Sepultados de los dos guerreros. Ambos trozos de pasarela flotaban y se dejaban llevar por las corrientes del lago de un extremo a otro. Luna apuntaba con el arco a todos los que intentaban acercarse a ellos, en cambio Ticrex estaba tendido en la pasarela, sin hacer ningún movimiento. Se había desmayado al usar tanta energía en su ataque. Estaba inconsciente, pero Luna no se preocupó si algo sabía de magia es que su uso podía dejarte muy bajo de energía y hacer que perdieras la razón unos minutos.



Llegaron hasta una puerta. Era de un color ocre con un pomo grisáceo. Si el anciano no se hubiese parado Jade no hubiera visto la puerta. Aquel sitio era un laberinto. No había paredes, o al menos con tanto resplandor blanco no se apreciaban y tampoco había un camino fijo.

-Lo que buscas se esconde tras esta puerta –dijo el anciano en tono solemne

-La espada…¿esta ahí? –preguntó Jade señalando la puerta

-Así es. Debo prevenirte de que tu tarea a partir de ahora no será fácil y que no podrás desembarcarte de esta historia. La espada es posesión de héroes y símbolo de hazañas, por lo que habrá numerosas luchas, pero me temo que ya no hay vuelta atrás chico…

-Lo sé, me han informado de ello. Quiero acabar con esto cuanto antes, así que abre la puerta por favor.

-¿Yo? –contestó el anciano.-Me temo que esa es tu misión.

Se apartó para dejar paso a Jade.

No estaba muy seguro de donde se metía pero no tenía otra salida. Giró el pomo y se perdió tras el umbral de la puerta.



Luna cargó su arco y tensó mucho la cuerda. La punta de la flecha se iluminó. Luna disparó hasta la plataforma enemiga desde el otro extremo del lago. Hubo una explosión y muchos Sepultados cayeron al agua, donde se deshicieron como terrones de azúcar, dejando un rastro de tinte negro. Hacía lo que podía por proteger a Ticrex que no hacía ningún movimiento. Volvió a cargar su arco para estar preparada, pero tuvo que esquivar una bola de energía que había atravesado el lago desde la otra zona. Los Sepultados estallaron en carcajadas con sus voces profundas. Había estado muy cerca, pero por suerte el ataque se había estrellado en las proximidades de la orilla.



La nueva sala seguía fiel al blanco de la otra. Sin embargo en ésta si que se apreciaban las paredes y el techo: una cúpula de cristal, que protegía la sala del agua del lago. “Este debía ser el brillo que se veía desde la superficie” pensó Jade.
Avanzó, sus pasos hicieron eco y pudo ver que en el centro se alzaba un yunque. Era de color azul eléctrico. Y en su alto se encontraba la espada. No estaba clavada, simplemente posada allí de una forma elegante, como si no fuera valiosa. Brillaba fuertemente y Jade la observó. Seguía siendo perfecta. La contempló con admiración y se concentró en ella. Sentía su fuerza y su belleza, era sin duda algo hermoso…y era suyo. Se acercó hasta tocar con la punta de los pies el yunque. En la tripa le bailaban mariposas de le emoción. Estiró el brazo y abrió la mano. Sus dedos rozaron el mango y se deslizaron hasta poder empuñar la espada lo más arriba posible. Sentía su tacto y su energía ancestral. La agarró con firmeza y levantó la espada.


Ticrex se levantó en el momento justo para salvar a Luna de un choque de energía; usó su espada a modo de raqueta para contrarrestar la bola de energía y se la devolvió a un grupo de Sepultados que desaparecieron ante el fuerte choque de energía.

-Gracias…-musitó Luna

-Por los pelos no lo cuentas eeeh-contestó Ticrex sonriendo.-Creo que debemos de esperar en tierra, allí somos menos vulnerables.

-Está bien…-contestó Luna.-Espero que Jade se encuentre bien…



Lo cierto es que Jade estaba mejor que nuca. La espada era como una inyección de autoestima. Nada más agarrarla sintió una oleada de calor y energía, ganas de blandirla y usarla, asestar golpes…sentirse poderoso. Aunque también había algo extraño en esa espada. Tenía vida propia. Estaba seguro. Era para él como un alma gemela. Sentía que ella se sentía desencajada y confusa y que no entendía por que estaba allí. Siguió mirándola y examinándola, desde su empuñadura con diamantes hasta la punta de la hoja, afilada y fina, letal y elegante.

 Sintió de repente que una especie de latido recorría la espada. Y otro. Y otro. Y el intervalo de tiempo entre los latidos se fue acortando y convirtiéndose en un pulso constante. Una suave voz femenina acarició la mente de Jade: “Gracias por despertarme”. Jade miró asustado a todos lados pero no encontró a nadie.

-¡¿Quién eres?!-dijo al silencio de la sala.-¡¿Quién está ahí?!

-“No hace falta que gastes saliva, puede escuchar tus pensamientos sin necesidad de que pronuncies ni una sola palabra.”

-…pero ¿qué…?

- “Soy Aqua.”

-¿Pero cómo me estás hablando? Sino te puedo ver…

-“Claro que me puedes ver. Aunque no hace falta que me mires.”

-Pues dime donde estás, te quiero ver –respondió Jade

-“Pues levanta tu espada”

Jade subió la espada hasta la altura de sus ojos y vio que unos ojos azules le devolvían la mirada.


Ticrex y Luna desembarcaron y el trozo de pasarela se hundió cuando Luna retiró su pie. Desde allí tenían una zona perfecta para atacar a los Sepultados. Luna cargó su arco y a la orden de Ticrex disparó con sus flechas cargadas de magia. Las afiladas armas se clavaron en la pasarela y estallaron, formando un espeso humo de color gris.


-“Es el momento. Tenemos que salir de aquí.”

-Vale. ¿Pero dónde está la salida?

-“Tienes que saltar hacia la bóveda y descargar la espada sobre ella”

-¿Hasta la bóveda? ¿Cómo voy a llegar tan lejos?